Alma de fuego, mujer indomable, tu pasión arde, tu espíritu es sable. Juvenil esencia, que al viento se lanza, abrazando la vida, con fe y esperanza. Radiante sol, que la verdad revela, tu camino es firme, tu audacia no cela. Susurros de lucha, que el viento difunde, ejemplo de fuerza, que al mundo sacude. Te celebra el mundo, por tu gran valor, por la igualdad, tu eterno clamor. Alma libre y fuerte, que al dolor desafía, mujer, fuente de vida, mi canto te envía. Flor en el jardín, que crece sin miedo, junto a tus hermanas, en amor enredado. En este día, mi admiración florece, reconociendo tu ser, que al mundo enaltece. Yawarlove Rolando Cubas
En la fría noche de diciembre, donde la lluvia cubre el suelo, mi alma se envuelve en un lamento, un dolor que no tiene consuelo. Un vacío inmenso en mi pecho, un hueco que nada puede llenar, la ausencia de mi padre, mi guía, un dolor que no puedo olvidar. Fui un mal hijo, lo sé, no le di el amor que merecía, no estuve a su lado cuando lo necesitaba, y ahora solo me queda la agonía. En ese octubre triste, mi mundo se derrumbó, se fue mi padre, mi luz, mi guía, y me quedé solo, perdido en la oscuridad, con un corazón que no deja de sangrar. Mis ojos se secaron de tanto llorar, el consuelo se esfumó en el viento, la navidad se ha convertido en un tormento, un recordatorio de lo que he perdido, de lo que siento. Mi alma se ha hecho pedazos, como una planta en el desierto, seca y sin vida, el dolor se acrecienta cada día, un tormento que no tiene salida. Padre mío, te pido perdón, por no haber sido el hijo que querías, por no haber estado a tu lado ...